La lectura es una de las actividades más importantes y útiles que el  ser humano realiza a lo largo su vida. Del mismo modo que otras actividades intelectuales, esta es una actividad exclusiva de los seres humanos, únicos seres vivos que han podido desarrollar un sistema intelectual y racional avanzado.

La lectura cumple un papel fundamental en el incremento de nuestra capacidad intelectual y por lo tanto, de nuestro desarrollo como ser humano independiente. Leer equivale a pensar, así como “saber leer” significa tener la capacidad de identificar las ideas básicas de un texto, captar los detalles más relevantes y brindar un juicio crítico sobre lo que se está leyendo.

Como ya sabéis el cerebro humano está estructurado para aprender por él mismo a comprender el lenguaje y a comunicar a través de habla. Se puede decir que el ser humano tiene “instinto” para adquirir el lenguaje. Aprender a leer o a escribir sin embargo, no está determinado por ese “instinto”, más bien este aprendizaje de la lectura es una hábito cultural que se tiene que enseñar por muchos años para que pueda ser adquirido. De hecho, para adquirir la lectura y la escritura, un niño debe desarrollar ciertas funciones cognitivas básicas, visuales, auditivas y sensoriales, etc., que se conocen como prerrequisitas.

Si esto no sucede así, el niño/a tendrá mayores dificultades que el resto de sus iguales para adquirir un lenguaje escrito, porque aprender a leer supone desarrollar una destreza específica que es fundamental para la población en edad escolar, pues la mayor parte del conocimiento se transmite de forma escrita.

Un alumno que no lea bien no podrá tener un buen acceso a cualquier tipo documento en soporte escrito, comprender libros o documentos y por lo tanto, le será difícil adquirir conocimientos de otras áreas. Este alumnado iniciará una trayectoria predecible de fracaso, si las dificultades lectoras se instalan en su vida. Un estudiante que presenta dificultades para leer, escribir o deletrear palabras, que demuestra un grado de inteligencia adecuado y recibe el mismo tipo de instrucción formal que la mayoría de sus compañeros, pero que continúa teniendo dificultades con algunas o todas las facetas de lectura y ortografía, podría ser un estudiante con dislexia.

¿Qué es la dislexia?

El termino dislexia no siempre ha sido fácil de definir, todavía hoy persisten algunos mitos inciertos sobre ella. En la actualidad existe un consenso bastante amplio y generalizado, con algunos matices, sobre qué es la dislexia.

“La dislexia es un tipo de dificultad de aprendizaje. Es un problema específico con base en el lenguaje, de origen constitucional, caracterizado por dificultades en la descodificación de palabras lo que refleja usualmente un procesamiento fonológico insuficiente. Estas dificultades en la descodificación de palabras resultan inesperadas en relación con la edad y con el resto de capacidades cognitivas y académicas; no son el resultado de una dificultad generalizada del desarrollo ni de un impedimento sensorial”. [Organización internacional de la Dislexia (1994)]

“La dislexia es una dificultad específica de aprendizaje, de origen neurobiológico, que se caracteriza por dificultades en el reconocimiento preciso y fluido de las palabras y por problemas de ortografía y descodificación. Esas dificultades resultan de un déficit en el componente fonológico.” [Asociación Internacional de Dislexia (2002)]

“La dislexia es una discapacidad neurobiológica que se manifiesta como una dificultad para leer y que no resulta de un déficit intelectual o de una condición personal o social específica de esa persona”.  [Lyon et al., 2003; Shaywitz y Shaywitz, (2005)]

“La dislexia está relacionada con una alteración en el neurodesarrollo que lleva  consigo  una  discapacidad  específica  y  persistente  para  adquirir  de  forma  eficaz  las  habilidades  lectoras,  a  pesar  de  presentar  un nivel intelectual adecuado, disponer de las oportunos recursos escolares y sociofamiliares, buena disposición y motivación hacia el aprendizaje y no presentar ninguna deficiencia neurológica, psíquica ni sensorial”. [Guía de actualización sobre la Dislexia del Desarrollo, Román, F., (2008)]

“La dislexia es un trastorno neurobiológico, epigenético, persistente y significativo, del aprendizaje, de la adquisición y el desarrollo de funciones lingüísticas, que afecta primariamente al aprendizaje de la lectura y la escritura y específicamente al reconocimiento eficiente y eficaz de palabras que se expresa en el modo en que se trata un patrón visual como un patrón de señales lingüísticas”. [Villalba, M., (2010)]

Como veis existen una gran cantidad de definiciones sobre la dislexia, todas ellas ciertas y con puntos comunes y que han ido evolucionando a través del tiempo.

En la actualidad todavía se desconocen las causas exactas de la dislexia pero se reconoce que existen factores hereditarios que predisponen a padecerla, se sabe que crea ciertas anomalías neurológicas en el cerebro, se ha comprobado que las personas disléxicas no utilizan las mismas partes del cerebro que las personas no disléxicas.

Sin  embargo,  aún no están  claros  otros  factores  que  pueden  estar implicados en el curso del trastorno, tales como causas genéticas, dificultades en el embarazo o  en  el parto,  lesiones cerebrales, problemas emocionales, déficit espacio-temporales o problemas en cuanto a la orientación secuencial, de percepción visual o dificultades adaptativas en la escuela.

Se estima que el número de niños en edad escolar que pueden presentar dificultades de lectura o dislexia es del 5-10%, siendo más frecuente en niños que en niñas.

¿Cómo podemos sospechar que un niño puede ser disléxico?

Dependiendo de la etapa en la que se encuentre el niño podemos apreciar varios signos.

  • En la etapa preescolar (3 a 5 años) el niño puede tener un retraso en el desarrollo del habla con dificultades para pronunciar palabras y una lenta adquisición de vocabulario. Se puede observar cierta torpeza en su motricidad gruesa (correr, saltar) y en su motricidad fina (abrocharse los botones, atarse los cordones de los zapatos y otras acciones que impliquen coordinación de brazos, manos y dedos, como escribir o usar tijeras para cortar). Suele ser muy disperso, le cuesta concentrarse, memorizar los números, las vocales, los días de la semana, los colores y las formas.
  • En la etapa escolar (6 a 11 años) el niño tiene dificultad para asociar el sonido a una letra en particular, confunde el orden de las letras dentro de las palabras al escribir, y también puede hacerlo al querer representar números. La comprensión lectora es deficitaria, además su torpeza motriz se acentúa, normalmente tiene un ritmo lento de trabajo, no logrando finalizar las tareas.
  • En la etapa después de los 12 años el niño tendrá una escritura descuidada, desordenada, en ocasiones incomprensible. Existen inconsistencias gramaticales y errores ortográficos, a veces permanencia de las omisiones, alteraciones y adiciones de la etapa anterior. Gran dificultad para planificar y para redactar relatos y composiciones escritas.

 

Como logopeda en Murcia decir que todos estos signos o síntomas detectados en la infancia, niñez o la adolescencia, requieren ser tratados lo más tempranamente posible, para evitar la baja autoestima del niño, el elevado sufrimiento de la familia y para que tengan mayores posibilidades de mejorar su calidad de vida.

Si tienes alguna duda o te gustaría obtener más información de una logopeda en Murcia, no dudes en dejar tu comentario o contactarme. Estaré encantada de escucharte.