En la entrada de hoy os hablo de los hábitos orales y de lo que supone en nuestra cavidad oral desarrollar un mal hábito oral de manera progresiva y continuada. Se dice que una persona aprende a actuar de manera progresiva, y estas actuaciones que se fijan gracias a ese proceso de aprendizaje se denominan hábitos, con cada repetición el acto será menos consciente y si es repetido muy a menudo será reflejado a una acción inconsciente.

Los hábitos orales como la succión digital, la deglución atípica y la respiración bucal pueden modificar la posición de los dientes, la relación y forma de las arcadas dentarias. Los hábitos de presión interfieren en el crecimiento normal y en la función de la musculatura orofacial. Una presión continua de 50 mg durante un periodo de 12 horas provoca un desplazamiento considerable de un diente.

Los hábitos orales son las causas primarias o secundarias de las maloclusiones o deformaciones dentomaxilofaciales. El grado de las alteraciones producidas dependerá de la duración, intensidad y frecuencia del hábito. Estos hábitos suelen considerarse reacciones automáticas que pueden manifestarse en momentos de estrés, frustración, fatiga o aburrimiento, así como aparece por falta de atención de los padres del niño, tensiones en el entorno familiar e inmadurez emocional.

¿Cuándo comienzan estos hábitos?

Los malos hábitos orales comienzan desde bebés y provocan alteraciones en ciertas estructuras faciales, craneales y sobre todo a nivel dental. Algunos de estos hábitos son normales en la infancia y luego comienzan a desaparecer, sin embargo, en ocasiones perduran más allá de los dos años y es cuando pueden empezar a dar problemas.

Los malos hábitos orales pueden provocar alteraciones a nivel dental como:

  • Apiñamiento de los dientes.
  • Rotaciones dentales.
  • Problemas de maloclusión.
  • Retraso en el crecimiento del maxilar.

Además de la succión digital, succión labial, el uso prolongado del chupete o morderse las uñas de forma continuada, la respiración oral es otro hábito inadecuado. Esto es cuando el niño es incapaz de respirar por la nariz.  De manera que el niño va a dormir con la boca abierta y al no pasar el aire por el sitio adecuado (nariz), tendrá estas características: Ojos cansados, ojeras, arcada dentaria superior estrecha, lengua floja, dientes anteriores hacia delante, nariz pequeña y orificios poco desarrollados, puede estar irritable y ansioso y con dificultad de concentración. Este tipo de niños no pueden comer y respirar al mismo tiempo, por lo que están corriendo dos riesgos fundamentales: obesidad por comer deprisa y no masticar bien la comida, o todo lo contrario, poca ganancia de peso por masticar demasiado la comida y comer poca cantidad.

Otro mal hábito oral es la llamada Deglución Atípica, frecuente en niños mayores, que se suele producir de la siguiente forma: la lengua hacia delante, casi en el labio inferior en el momento de tragar, y cuando está en reposo (sin tragar) normalmente tienen la lengua colocada entre los dientes, sin cerrar la boca del todo.

¿Cómo los prevenimos?

Ante estas situaciones, tan importante es prevenirlo, intentando eliminar los malos hábitos en el niño, como solucionarlos si han aparecido. Será, en muchas ocasiones necesario, la intervención del odontólogo, logopeda y psicólogo, con el fin de poder atajar el problema físico que desencadena y a la vez la eliminación del mal hábito.

Como logopeda en Murcia os aconsejo que:

  1. Retiréis el chupete antes de los 18 meses de edad.
  2. No le dejéis chuparse el dedo o morderse las uñas.
  3. Observéis por donde respira.
  4. Intentéis eliminar los hábitos incorrectos en el niño, y de no conseguirlo acudir al logopeda.

 

Os recuerdo como especialista logopeda en Murcia que, todos los hábitos orales inadecuados son responsables de una gran cantidad de alteraciones esqueléticas dentales y faciales en pacientes que se encuentran en etapa de crecimiento, por lo que una intervención temprana favorecerá un desarrollo armónico y funcional del sistema estomatognático (Estructuras óseas, dientes, músculos, articulaciones, glándulas, componentes vasculares, linfáticos).

En el tratamiento de los hábitos orales se requiere el trabajo interdisciplinario de diversos profesionales de la salud: logopedia, odontología y psicología, dependiendo de las necesidades específicas de cada caso, ya que las causas y consecuencias pueden variar. Específicamente el tratamiento logopédico ayuda a superar los problemas que causan los hábitos y contribuir positivamente al desarrollo de las funciones (deglución, respiración, succión, masticación, articulación y fonación).

Si tienes alguna duda o te gustaría obtener más información de una logopeda en Murcia, no dudes en dejar tu comentario o contactarme. Estaré encantada de escucharte.